Pensábamos que aún no había llegado el invierno, tras estas semanas de buen tiempo. Pero el viento del norte está dejando un ambiente gélido, que en bici lo parece mucho más.
El caso es que hoy tocaban 4:30 horas a ritmo quema grasa, según el libro -que estoy deseando quemar -. En realidad tocaban ayer, pero los que trabajamos sábados y domingos de vez en cuando, no podemos seguir al pie de la letra lo planificado en los entrenamientos.
Ayer pudimos comprobar que el viento del norte era fuerte y frío. Y así es difícil dar pedales. Hoy decidimos poner rumbo norte, para hacer más fácil la vuelta. El destino ... Corral de Almaguer, lugar en el que no había estado nunca.
La ruta es muy sencilla, se hace sin ninguna dificultad, todo llano y excelentes pistas. El primer pueblo que se visita es la Puebla de Almoradiel. Cuando vamos a echar el primer trago de agua del Camelbak .... "res", la manguera está congelada y el agua hecho un bloque en ella. El de la botella va bien, con el pitorro helado, pero se deja beber. Todo transcurrre conforme lo previsto, cuando pasados un par de kms. noto que un bicho o algo, se me ha colado en el casco. Se mueve. Me acuerdo de las picaduras de abeja o avispa que me he llevado en Sierra Luenga. Me pongo nervioso, no se que narices se mueve ya en mi pelo ... intento con la mano que salga y ... "cataplás" .... ¡al suelo!. La madre que las hechó a las caídas, ¡que hartito estoy, Dios mío!. Y siempre me ocurren en momentos de poco peligro, ya es mala suerte. Nada grave, pero llevo un buen raspón en el muslo derecho.
Tras otros 20 kms. rodando, y tras coronar una loma tendida, llegamos a Corral de Almaguer. La cara la llevo helada, y no me doy cuenta de ello hasta que paramos cerca de una iglesia, a tomar el café de rigor. Me quito el pañuelo, y no tengo sensibilidad en los morros ... vamos helados, congelados.
Nos tomamos un café con mis parientes de Corral de Almaguer, y ponemos rumbo de vuelta a casa, está vez pasaremos por Villa de D. Fadrique y Quero. El aire ahora me sopla de culo, y no veas si se nota, la bici va sóla. Poco cuesta mantener así las pulsaciones que marca el libro. Cruzamos el "río" Riánsares - no llaga a los 1:50 m. de anchura, me río de lo de "río" - y cogemos caminos que nos conducen con prontitud hasta Villa.
Desde aquí no encontré en el Wiki buenos caminos para rodar más o menos recto hasta Quero, por lo que cogí la carretera, poco transitada -eso sí-, que lleva a dicho pueblo. Desde aquí ya es todo conocido, pasamos por Piédrola y regresamos a casa con el esfuerzo ya hecho.
lunes, 30 de enero de 2012
domingo, 15 de enero de 2012
Empieza el verdadero Soplao ...
Hoy, 15 de enero, hace frío. Toca rodar, como dice "el libro", y pasar de las tres horas encima de la bicicleta a ritmo suave. Ayer dibujamos en el mapa de Google la ruta, en forma de círculo, con intención de pasarla al Garmin, y no perderme por los caminos. Dicho y hecho. Nadie se anima a venir, ¡qué se le va a hacer!, toca pues penar un poco más, que sólo estas cosas se llevan peor.
La helada matutina es de primera. La niebla ha caído en la noche y aunque queda poca a primera hora de la mañana, ha dejado una escarcha helada, que pareciera haber amanecido nevado. Precioso, sí, pero mucho frío.
Los caminos están congelados por completo, el paisaje también. El sol que acaba de levantarse me pega de frente al inicio de la ruta, y a contraluz entre la tenue niebla se dibujan siluetas de caseríos y árboles deshojados. Sólo los olivos mantienen su verde indemne.
Llegando a Arenales, me tengo que bajar en algún tramo con mucha arena, pero se puede continuar en pocos metros sin problemas. A la salida del mismo pueblo, decido cambiar la ruta que seguí el pasado jueves, porque nos caímos de la forma más tonta -como siempre- al tener que hacerme a un lado del camino e irme al badén hundido, por la arena de los camiones. ¡Qué harto estoy de caerme!. Me encuentro unos metros de camino con piedra, y cuesta dar pedales. A la cabeza se me viene lo ocurrido hace dos días, pero seguimos la ruta.
En Tomelloso hay que rehacer la ruta, pues la dibujada en el Google tiene algún camino ficticio. Lo resolvemos sin problemas, y ponemos rumbo a Argamasilla. El viento pega ahora casi de frente, y se deja notar, en el esfuerso, y en la temperatura. Pasado Argamasilla el camino se llena de pequeñas piedras, y parece no acabar, parece no tener fin. Por más que levanto la mirada no vemos Cinco Casas. Y tengo ganas de llegar, para calentarme un poco y descansar. Pero hay que dar pedales, y que no baje la frecuencia, por pocas ganas que tenga de hacerlo. Empieza el verdadero Soplao. Toca sufrir con los entrenamientas, sí, penar. El día 19 de mayo también sufriremos, pero donde se prepara uno para afrontar esa carrera, es ahora, pedaleando sin ganas, sólo, con frío y cansado, deseando levantar el culo del sillín, que ya duele, y parar a tomar un cafetito caliente. Este es mi verdadero Soplao 2012.
Por fin llegamos a Cinco Casas, justo cuando empiezan a caer algunas gotas. Y justo encuentro un mesón donde ya había parado alguna vez, y se del buen café que tienen. Descansamos lo mínimo, tomamos algún bollo y rápidamente retomamos la ruta para dirigirnos hacia Marañón, junto a la vía.
Tras emprender la ruta de nuevo, deja de llover. Justo ahora sí llevo el aire bien a la espalda, y eso anima a cualquiera. En Marañón sacamos alguna foto, para el recuerdo. De repente, ¡PUM!. Y veo como cae una paloma detrás mío. ¡Si no he visto nadie al llegar aquí!. Me asomo al camino y observo un cazador a su captura. En el cinto lleva colgadas unas cuántas. Debe haber allí algún palomar, y el jodío está haciendo su agosto. Le saludo, vaya a ser que me aprete un tiro a mí, y reanudo la marcha.
Ya de vuelta a casa, pasamos por el Pichi, pero es tarde y no queda nadie de los míos. Toca ducha calentita y reponer energías para la siguiente semana, que se me antoja dura.
La helada matutina es de primera. La niebla ha caído en la noche y aunque queda poca a primera hora de la mañana, ha dejado una escarcha helada, que pareciera haber amanecido nevado. Precioso, sí, pero mucho frío.
Los caminos están congelados por completo, el paisaje también. El sol que acaba de levantarse me pega de frente al inicio de la ruta, y a contraluz entre la tenue niebla se dibujan siluetas de caseríos y árboles deshojados. Sólo los olivos mantienen su verde indemne.
Llegando a Arenales, me tengo que bajar en algún tramo con mucha arena, pero se puede continuar en pocos metros sin problemas. A la salida del mismo pueblo, decido cambiar la ruta que seguí el pasado jueves, porque nos caímos de la forma más tonta -como siempre- al tener que hacerme a un lado del camino e irme al badén hundido, por la arena de los camiones. ¡Qué harto estoy de caerme!. Me encuentro unos metros de camino con piedra, y cuesta dar pedales. A la cabeza se me viene lo ocurrido hace dos días, pero seguimos la ruta.
En Tomelloso hay que rehacer la ruta, pues la dibujada en el Google tiene algún camino ficticio. Lo resolvemos sin problemas, y ponemos rumbo a Argamasilla. El viento pega ahora casi de frente, y se deja notar, en el esfuerso, y en la temperatura. Pasado Argamasilla el camino se llena de pequeñas piedras, y parece no acabar, parece no tener fin. Por más que levanto la mirada no vemos Cinco Casas. Y tengo ganas de llegar, para calentarme un poco y descansar. Pero hay que dar pedales, y que no baje la frecuencia, por pocas ganas que tenga de hacerlo. Empieza el verdadero Soplao. Toca sufrir con los entrenamientas, sí, penar. El día 19 de mayo también sufriremos, pero donde se prepara uno para afrontar esa carrera, es ahora, pedaleando sin ganas, sólo, con frío y cansado, deseando levantar el culo del sillín, que ya duele, y parar a tomar un cafetito caliente. Este es mi verdadero Soplao 2012.
Por fin llegamos a Cinco Casas, justo cuando empiezan a caer algunas gotas. Y justo encuentro un mesón donde ya había parado alguna vez, y se del buen café que tienen. Descansamos lo mínimo, tomamos algún bollo y rápidamente retomamos la ruta para dirigirnos hacia Marañón, junto a la vía.
Tras emprender la ruta de nuevo, deja de llover. Justo ahora sí llevo el aire bien a la espalda, y eso anima a cualquiera. En Marañón sacamos alguna foto, para el recuerdo. De repente, ¡PUM!. Y veo como cae una paloma detrás mío. ¡Si no he visto nadie al llegar aquí!. Me asomo al camino y observo un cazador a su captura. En el cinto lleva colgadas unas cuántas. Debe haber allí algún palomar, y el jodío está haciendo su agosto. Le saludo, vaya a ser que me aprete un tiro a mí, y reanudo la marcha.
Ya de vuelta a casa, pasamos por el Pichi, pero es tarde y no queda nadie de los míos. Toca ducha calentita y reponer energías para la siguiente semana, que se me antoja dura.
martes, 6 de diciembre de 2011
Menuda mañanita de niebla ...
Mañana muy, muy fría, con una niebla que no ha levantado en todo el recorrido y que ha empapado bien los caminos en la noche. Aún así no hemos embarrado, y los charcos se han sorteado dignamente, más cuando partíamos de una ruta trazada a mano en el wikiloc.Hemos salido de Alcázar rumbo norte, a las 8:30, 12 jinetes en sus respectivas monturas. Hasta la Ermita de Palomares son caminos conocidos. De allí seguimos hasta el Centro Astronómico La Hita, donde hemos charlado con Faustino Organero, su creador. Por el Cordel de los Torteros pasamos junto al Aeródromo de la Mancha, aunque poco hemos visto con tanta niebla. Tras cruzar la vía del tren, se cruza también el rio Riánsares, y luego por la Cañada Real Soriana Oriental, llegamos a las Casas de Calaminar. De ahí se toma el carril de la casa de D. Pedro, hasta Villafranca, y está muy bien. Volvimos Alcázar por el camino viejo, como muchas veces hacemos.
Una ruta para repetir, cuando haya buena luz.
domingo, 4 de diciembre de 2011
Rodando, hasta el toro de Osborne ...
Una mañana muy fría y con niebla. La verdad es que da pereza coger la bici, pero hay que hacer por rodar largo en estos meses de invierno. Los caminos están muy bien, pocos charcos y poco barro, siempre salvables aún cuando te acercas a las arcillosas tierras que circundan el Cigüela, ideal pues para rodar a ritmo "quema grasas".
Hasta Camuñas la niebla es densa, y el frío importante. Pero con la camiseta térmica del Lidl no pasamos frío. Pasado Villafranca aparece el sol, y aunque calienta poco, se hace notar y la ruta se vive de otra manera. Hay que cruzar el río Amarguillo, pero lleva poca agua y no nos mojamos.
Al llegar al toro me encuentro con un ciclista dando pases toreros ante su cámara de fotos, es David, que ha salido más temprano y llegó un poco antes. Nos volvemos juntos. De paso por Camuñas nos tomamos un cafetito. Al llegar a Villafranca decidimos tomar rumbo a Herencia y volvernos cruzando el tercero de los puentecillos que brincan el Cigüela antes de llegar al camino de los taráis.
El trayecto incluye nuestro cafetito en Camuñas, y el arreglo de un pinchazo, faltaría plus. El tiempo real de pedaleo son 3 h. y 21 m.
Alcázar - Toro Osborne
Hasta Camuñas la niebla es densa, y el frío importante. Pero con la camiseta térmica del Lidl no pasamos frío. Pasado Villafranca aparece el sol, y aunque calienta poco, se hace notar y la ruta se vive de otra manera. Hay que cruzar el río Amarguillo, pero lleva poca agua y no nos mojamos.
Al llegar al toro me encuentro con un ciclista dando pases toreros ante su cámara de fotos, es David, que ha salido más temprano y llegó un poco antes. Nos volvemos juntos. De paso por Camuñas nos tomamos un cafetito. Al llegar a Villafranca decidimos tomar rumbo a Herencia y volvernos cruzando el tercero de los puentecillos que brincan el Cigüela antes de llegar al camino de los taráis.
El trayecto incluye nuestro cafetito en Camuñas, y el arreglo de un pinchazo, faltaría plus. El tiempo real de pedaleo son 3 h. y 21 m.
Alcázar - Toro Osborne
sábado, 3 de diciembre de 2011
domingo, 20 de noviembre de 2011
Mucha montura para tan poco ...
No hay justificación ninguna, y menos en época de crisis. O quizás sí, quien sabe si hemos dado de comer a gente con ello ... el caso es que ha caído un nuevo pepino. Mucha montura para tan poco jinete, es verdad, pero es lo que hay ...
Cenicero, Chupadero, Valdeciruelo, Las diferencias y 'la leche que le han dao" a "tos" los cortafuegos.
La idea era explorar el cordal sur de Sierra Luenga. Pablo había trazado la ruta a mano sobre el wikiloc, y así nos pasó, el terreno no era todo lo ciclable que pensábamos.
La ruta estuvo repleta de eventos adversos; Roberto se tuvo que volver sin poder empezarla por problemas mecánicos, Reyes perdió el cuenta km.; Paco se cayó; en fin ... un desastre. Pero salimos adelante, como siempre.
Hasta el cenicero se sube bien, sin penar. A partir de ahí comienzan los problemas, pues las pendientes pronunciadas, con piedra hacen imposible subir en bici, así que a patita. Los gemelos sufren. Llegamos hasta el barranco del lobo, con unas pendientes de las que te entra la risa, tanto bajando como subiendo. Difícil incluso subir andando, porcentajes por encima del 50%.
Poco a poco nos fuimos metiendo en otros cortafuegos, y la valla de las fincas nos obligo a cogerlos, hasta bajar a fuente Umbrión. Desde aquí subimos a las Diferencias, para explorar la zona oeste, hacia la carretera de Urda. Al principio bien, pero luego, la valla y un cortafuegos obligan a volvemos al camino de siempre.
Una ruta para penar, no la recomiendo para cualquiera, sí para machacas de la bici. El paisaje es muy chulo, eso sí.
La ruta estuvo repleta de eventos adversos; Roberto se tuvo que volver sin poder empezarla por problemas mecánicos, Reyes perdió el cuenta km.; Paco se cayó; en fin ... un desastre. Pero salimos adelante, como siempre.
Hasta el cenicero se sube bien, sin penar. A partir de ahí comienzan los problemas, pues las pendientes pronunciadas, con piedra hacen imposible subir en bici, así que a patita. Los gemelos sufren. Llegamos hasta el barranco del lobo, con unas pendientes de las que te entra la risa, tanto bajando como subiendo. Difícil incluso subir andando, porcentajes por encima del 50%.
Poco a poco nos fuimos metiendo en otros cortafuegos, y la valla de las fincas nos obligo a cogerlos, hasta bajar a fuente Umbrión. Desde aquí subimos a las Diferencias, para explorar la zona oeste, hacia la carretera de Urda. Al principio bien, pero luego, la valla y un cortafuegos obligan a volvemos al camino de siempre.
Una ruta para penar, no la recomiendo para cualquiera, sí para machacas de la bici. El paisaje es muy chulo, eso sí.
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