domingo, 18 de marzo de 2012
Hay que ser torero, poner el alma en el ruedo, no importa lo que se venga pa' que sepas que te quiero ...
Salida dominical la de hoy. Y además, con horario de verano ... a las 8 ... donde siempre.
Como viene el aire del oeste, tiramos hacia Madridejos, rodando a ritmo siempre. En Villafranca nos equivocamos de camino, pero se solventa la situación retornando al camino "bueno" por uno que bordea un olivar, y que no está mal. Al final no caemos en ningún "sembrao".
La llegada hasta el toro, sin incidencias, el toro no se arranca, y se está quieto, así pues logramos hacernos una foto con él.
Ya de vuelta, Pablo, Jose, Jesús y Diego -que no para zampar durante la ruta- ponen un ritmo "apretao", que no es fácil seguir. Las magdalenas que se tomó Pablo en Camuñas, creemos que tuvieron buena parte de al culpa.
El último "arreón", "a pijo sacao" es el peor, je, je, y acabamos con la lengua fuera, pero ya estamos en casa.
Un placer, como siempre, compartir ruta con los compañeros.
domingo, 11 de marzo de 2012
Lo importante no es como se empieza, sino como se acaba.
Hoy tocaba un rutón de domingo. La idea era repetir una que ya hicimos hace un año por estas fechas y que nos costó sudor y dolores múltiples acabarla: de Alcázar al Mingoliva, pasando 2 veces por el repetidor.
Salimos algo más tarde de lo habitual, a ritmo lento. Quería llegar a lo alto del repetidor con las mismas sensaciones que si me acabara de levantar del sofá. En una hora justa nos plantamos al pie del mismo, y lo subimos a ritmo conservador, que aún quedaban muchos kilómetros. Nos dirigimos después al Mingoliva, y al llegar, aquello parecía el Corte Inglés, ¡la leche cuanto ciclista!. Como no estabamos mal, pensé que podíamos llegar a Cuatro Caminos ... dicho y hecho. En fuente Umbrión paramos a llenar el bidón, y toca esperar, hay lo menos 50 "bikers" charlando y descansando un poco. En Cuatro Caminos charlamos con otro "biker" de Daimiel, que también va sólo - lo tiene asumido - y que ya se vuelve a su pueblo.
Como no vamos mal, pensamos que el Cenicero puede caer en la ruta, pues ¡a por él!. Allí me encuentro un grupo de caminantes que me piden les fotografíe con susssss cámarasssssss -unas cuantas-, menudo cachondeo que tienen los jodíos, je, je.
El Tuerto no podía faltar tampoco, así que en un pis-pas lo incluimos en la ruta. Tocaba llegar a Puerto lápice y reponer fuerzas, que el gasto era mucho. Una cocacola, un bolli-cao y un pincho de salchicha y a por la segunda subida al repetidor.
Ahora el viento viene de cara, y aunque es flojo, tras 100 km. te toca bien las narices. Antes de la subida, me para un paisano del campo agobiado, que va por la carretera corriendo camino de Villarta. La camisa desabrochada deja ver el ombligo de su redondeada panza. Tiene "la Iveco" averiada, y se ha quedado sin saldo en su móvil. No puede llamar. Le dejo el mío para llamar al servicio de asistencia en carretera, y allí me tiene 15 minutos esperando, mientras le intenta explicar a la operadora como localizar la furgoneta ... fue el numero de la cabra, verle intentando dar explicaciones, señalando con su brazo a la Iveco, pero sin atinar a expresar como localizarla ... ¡un número!. En el Garmin me salía el nombre de la carretera (CR-1343), pero ni eso sabía decir correctamente.
Y luego llegó lo bueno, la segunda subida al repetidor, con 106 km. en las costillas. Pues no lo hicimos mal, mucho mejor que hacía un año. Supongo que los 15 minutos de descanso escuchando al paisano, no me vinieron mal.
Sólo quedaba la vuelta, que se convirtió en un "penaero" por el dichoso aire. Pero acabamos bien, sin dolores, sin calambres, y con fuerza, muy mermada, pero con fuerza. Y es que lo importante, no es como se empieza, sino como se acaba. Nos hartamos el año pasado de ver gente tirada por los caminos en la subida al primer Moral y Fuentes, y es que en las rutas largas, hay que saber regular el esfuerzo, conservando mucho siempre.
Los datos del Garmin.
Distancia: 137,86 km
Tiempo: 7:28:32
Velocidad media: 18,4 km/h
Altura ganada: 1.721 m
Calorías: 3.989 C
Velocidad máxima: 58,9 km/h
Altura ganada: 1.721 m
Altura perdida: 1.694 m
MinElevation: 641 m
MaxElevation: 1.044 m
Salimos algo más tarde de lo habitual, a ritmo lento. Quería llegar a lo alto del repetidor con las mismas sensaciones que si me acabara de levantar del sofá. En una hora justa nos plantamos al pie del mismo, y lo subimos a ritmo conservador, que aún quedaban muchos kilómetros. Nos dirigimos después al Mingoliva, y al llegar, aquello parecía el Corte Inglés, ¡la leche cuanto ciclista!. Como no estabamos mal, pensé que podíamos llegar a Cuatro Caminos ... dicho y hecho. En fuente Umbrión paramos a llenar el bidón, y toca esperar, hay lo menos 50 "bikers" charlando y descansando un poco. En Cuatro Caminos charlamos con otro "biker" de Daimiel, que también va sólo - lo tiene asumido - y que ya se vuelve a su pueblo.
Como no vamos mal, pensamos que el Cenicero puede caer en la ruta, pues ¡a por él!. Allí me encuentro un grupo de caminantes que me piden les fotografíe con susssss cámarasssssss -unas cuantas-, menudo cachondeo que tienen los jodíos, je, je.
El Tuerto no podía faltar tampoco, así que en un pis-pas lo incluimos en la ruta. Tocaba llegar a Puerto lápice y reponer fuerzas, que el gasto era mucho. Una cocacola, un bolli-cao y un pincho de salchicha y a por la segunda subida al repetidor.
Ahora el viento viene de cara, y aunque es flojo, tras 100 km. te toca bien las narices. Antes de la subida, me para un paisano del campo agobiado, que va por la carretera corriendo camino de Villarta. La camisa desabrochada deja ver el ombligo de su redondeada panza. Tiene "la Iveco" averiada, y se ha quedado sin saldo en su móvil. No puede llamar. Le dejo el mío para llamar al servicio de asistencia en carretera, y allí me tiene 15 minutos esperando, mientras le intenta explicar a la operadora como localizar la furgoneta ... fue el numero de la cabra, verle intentando dar explicaciones, señalando con su brazo a la Iveco, pero sin atinar a expresar como localizarla ... ¡un número!. En el Garmin me salía el nombre de la carretera (CR-1343), pero ni eso sabía decir correctamente.
Y luego llegó lo bueno, la segunda subida al repetidor, con 106 km. en las costillas. Pues no lo hicimos mal, mucho mejor que hacía un año. Supongo que los 15 minutos de descanso escuchando al paisano, no me vinieron mal.
Sólo quedaba la vuelta, que se convirtió en un "penaero" por el dichoso aire. Pero acabamos bien, sin dolores, sin calambres, y con fuerza, muy mermada, pero con fuerza. Y es que lo importante, no es como se empieza, sino como se acaba. Nos hartamos el año pasado de ver gente tirada por los caminos en la subida al primer Moral y Fuentes, y es que en las rutas largas, hay que saber regular el esfuerzo, conservando mucho siempre.
Los datos del Garmin.
Distancia: 137,86 km
Tiempo: 7:28:32
Velocidad media: 18,4 km/h
Altura ganada: 1.721 m
Calorías: 3.989 C
Velocidad máxima: 58,9 km/h
Altura ganada: 1.721 m
Altura perdida: 1.694 m
MinElevation: 641 m
MaxElevation: 1.044 m
domingo, 4 de marzo de 2012
¿Tenemos un ángel?
La de hoy ha sido una ruta "necesaria". Necesitamos ir metiendo desnivel para el Soplao, y poco a poco lo vamos consiguiendo. A los alcazareños, nos toca desplazarnos, unas veces a una o dos hora, otras, en tan sólo media, nos plantamos en Puerto Lápice para recorrer nuestra querida Sierra Luenga.
Antes de las 8, ya estabamos iniciando la ruta Javi y yo, los únicos este fin de semana con ganas de apretarse este "rutonaco" de casi 1500 m. de desnivel acumulado, un gran esfuerzo, sin duda. La temperatura .... ideal y sin viento al inicio de la mañana. Antes de llegar a D. Luis, giramos a derecha para buscar el Mingoliva, que coronamos sin incidencias. El frío ya no se nota, y sobra hasta la ropa, je, je. Bajada con cuidado, y rodeo hasta llegar al Tuerto, otra corta subida, pero que va mermando fuerzas y se hace notar en el músculo. El Cenicero es el siguiente esfuerzo del día, una subida chula, chula, aunque algo corta para lo que necesitamos.
Subimos a Cuatro Caminos para iniciar el descenso hasta la carretera de Urda. Antes de llegar a ésta, cogemos un camino chulo hasta salir a la carretera, poco antes de llegar a los forestales. Y ahora llega el esfuerzo gordo de la ruta, la subida a los repetidores y las últimas 7 zetas. Las piernas ya pican, pero subimos sin descomponernos como dos leones, je, je.
Después de las fotos, iniciamos el camino de regreso, y nada más girar a la izquierda para iniciar la subida al cruce de caminos, ya sentimos el aire detrás.
En la bajada se parte la rueda delantera de Javi al pillar uno de los miles de baches que aguantan las ruedas en nuestras rutas, y sale disparado contra una valla lateral de alambre justo antes de fuente Umbrión. Gracias al cielo, la torta no es grave, sólo unos rasguños; pero la rueda ha quedado hecha un ocho, ahí queda la prueba.
Y reflexiono ... si esto ocurre en una zona de bajada a más de 40 km/h ¿qué podría haber ocurrido?. Menos mal, que SÍ tenemos un ángel cada uno. Nunca nos abandones, amigo.
Después del susto y tras ver que nada grave ocurrió, aun restaban 14 km. hasta Puerto Lápice. Tocó bajar a por el coche y regresar, aunque un caballero que andaba cogiendo agua en fuente Umbrión, amablemente acercó a Javi y su maltrecha bici hasta el pueblo. Gente buena que te encuentras en muchas partes.
Un gran día de bici (salvando el incidente), y un placer haberlo compartido con tan agradable compañía.
Antes de las 8, ya estabamos iniciando la ruta Javi y yo, los únicos este fin de semana con ganas de apretarse este "rutonaco" de casi 1500 m. de desnivel acumulado, un gran esfuerzo, sin duda. La temperatura .... ideal y sin viento al inicio de la mañana. Antes de llegar a D. Luis, giramos a derecha para buscar el Mingoliva, que coronamos sin incidencias. El frío ya no se nota, y sobra hasta la ropa, je, je. Bajada con cuidado, y rodeo hasta llegar al Tuerto, otra corta subida, pero que va mermando fuerzas y se hace notar en el músculo. El Cenicero es el siguiente esfuerzo del día, una subida chula, chula, aunque algo corta para lo que necesitamos.
Subimos a Cuatro Caminos para iniciar el descenso hasta la carretera de Urda. Antes de llegar a ésta, cogemos un camino chulo hasta salir a la carretera, poco antes de llegar a los forestales. Y ahora llega el esfuerzo gordo de la ruta, la subida a los repetidores y las últimas 7 zetas. Las piernas ya pican, pero subimos sin descomponernos como dos leones, je, je.
Después de las fotos, iniciamos el camino de regreso, y nada más girar a la izquierda para iniciar la subida al cruce de caminos, ya sentimos el aire detrás.
En la bajada se parte la rueda delantera de Javi al pillar uno de los miles de baches que aguantan las ruedas en nuestras rutas, y sale disparado contra una valla lateral de alambre justo antes de fuente Umbrión. Gracias al cielo, la torta no es grave, sólo unos rasguños; pero la rueda ha quedado hecha un ocho, ahí queda la prueba.
Y reflexiono ... si esto ocurre en una zona de bajada a más de 40 km/h ¿qué podría haber ocurrido?. Menos mal, que SÍ tenemos un ángel cada uno. Nunca nos abandones, amigo.
Después del susto y tras ver que nada grave ocurrió, aun restaban 14 km. hasta Puerto Lápice. Tocó bajar a por el coche y regresar, aunque un caballero que andaba cogiendo agua en fuente Umbrión, amablemente acercó a Javi y su maltrecha bici hasta el pueblo. Gente buena que te encuentras en muchas partes.
Un gran día de bici (salvando el incidente), y un placer haberlo compartido con tan agradable compañía.
domingo, 26 de febrero de 2012
Un tesoro en Sierra Morena .... el paraje de la Cimbarra.
La de hoy ha sido una ruta espectacular. Salimos bien temprano de Alcázar para poner rumbo a Castellar de Santiago, desde donde partimos para adentrarnos en Sierra Morena con nuestras bicis por primera vez. Casi toda la ruta discurre por pista y se rueda bien, aunque en algunas zonas los caminos se rompen, o se estrechan o se llenan de piedra que endurece el rodar mucho.
Tuvimos que vadear un río, de izquierda a derecha, y de derecha a izquierda, numerosas veces, ya que el camino lo cruza, eso sí, sin problema, aunque mojándonos bien los quesos, je,je. En cuanto lo abandonamos, paramos en un puente a escurrir bien los calcetines, menuda sopa.
Muchísima fauna .... desde el inicio nos asombramos con la cantidad de conejo y perdices que se ven. Coronando el primer puerto de la ruta unas nubes de buitres dan vueltas sobre la montaña. Vemos numerosos ciervos -esto sí es estar sumergido en la naturaleza- cerca del camino y escalando por las laderas. Con una manada de ellos tuvimos la ocasión de compartir una galopada inolvidable... a escasos 10 metros a nuestro lado, corren en una bajada en paralelo, quizá asustados al vernos. En un momento parece que pueden cruzarse, y me acuerdo del vídeo en que un ciclista es embestido por un bicharraco de estos. Me freno, vaya a ser que nos pase algo parecido, mientras los vemos discurrir a toda velocidad. Una pasada.
Tuvimos que saltar una puerta con candado, pero yendo dos se hace sin problemas; y abrir y cerrar otras, pero se pasan bien.
La catarata de la Cimbarra - paraje espectacular - llevaba poca agua, pero llevaba ... es un tesoro a 3km. de Aldeaquemada. Allí nos encontramos un cantautor lugareño, que con su guitarra, y su gruesa voz, daba un toque pintoresco al lugar ...¡hay gente para todo!.
La ruta es muy dura, un rompepiernas, pero merece muy mucho la pena.
Los datos del garmin ...
Distancia: 87,87 km
Tiempo: 5:05:47
Velocidad media: 17,2 km/h
Altura ganada: 1.576 m
Calorías: 2.575 C
Tiempo: 5:05:47
Tiempo en movimiento: 4:58:46
Elapsed Time: 6:09:31
Velocidad media: 17,2 km/h
Avg Moving Speed: 17,6 km/h
Velocidad máxima: 45,7 km/h
Altura ganada: 1.576 m
Altura perdida: 1.583 m
MinElevation: 553 m
MaxElevation: 903 m
domingo, 12 de febrero de 2012
El mejor "cafelito", el de febrero ...
Diría que hoy ha sido el día más gélido sobre ruedas de los últimos tiempos.
Salimos a eso de la 8:30, y hasta llegar a Camuñas estabamos a -7º -8º, con el viento dando de costado y algo de cara. Tremendo. Nos hemos metido en un bar. Ahí hemos entrado en calor con un café, y decidimos poner rumbo a cuatro caminos - en Sierra Luenga-, ya con el viento a favor.
A la vuelta, de regalo, un airazo de los que te dan ganas de mandar la bici a.t.p.c. Aún así lo hemos pasado muy ricamente.
He descubierto que en verano no se disfruta el "cafelito" lo que ahora, tras 30 km. a -7º -8º, y atizándote bien el aire en la cocorota. Es un verdadero placer llegar congelado al bar, y poner las manos amoratadas en el vaso calentito.
Somos unos machotes, jua, juas.
lunes, 30 de enero de 2012
Muchisíiiiiiiiisimo frío .... en Corral de Almaguer.
Pensábamos que aún no había llegado el invierno, tras estas semanas de buen tiempo. Pero el viento del norte está dejando un ambiente gélido, que en bici lo parece mucho más.
El caso es que hoy tocaban 4:30 horas a ritmo quema grasa, según el libro -que estoy deseando quemar -. En realidad tocaban ayer, pero los que trabajamos sábados y domingos de vez en cuando, no podemos seguir al pie de la letra lo planificado en los entrenamientos.
Ayer pudimos comprobar que el viento del norte era fuerte y frío. Y así es difícil dar pedales. Hoy decidimos poner rumbo norte, para hacer más fácil la vuelta. El destino ... Corral de Almaguer, lugar en el que no había estado nunca.
La ruta es muy sencilla, se hace sin ninguna dificultad, todo llano y excelentes pistas. El primer pueblo que se visita es la Puebla de Almoradiel. Cuando vamos a echar el primer trago de agua del Camelbak .... "res", la manguera está congelada y el agua hecho un bloque en ella. El de la botella va bien, con el pitorro helado, pero se deja beber. Todo transcurrre conforme lo previsto, cuando pasados un par de kms. noto que un bicho o algo, se me ha colado en el casco. Se mueve. Me acuerdo de las picaduras de abeja o avispa que me he llevado en Sierra Luenga. Me pongo nervioso, no se que narices se mueve ya en mi pelo ... intento con la mano que salga y ... "cataplás" .... ¡al suelo!. La madre que las hechó a las caídas, ¡que hartito estoy, Dios mío!. Y siempre me ocurren en momentos de poco peligro, ya es mala suerte. Nada grave, pero llevo un buen raspón en el muslo derecho.
Tras otros 20 kms. rodando, y tras coronar una loma tendida, llegamos a Corral de Almaguer. La cara la llevo helada, y no me doy cuenta de ello hasta que paramos cerca de una iglesia, a tomar el café de rigor. Me quito el pañuelo, y no tengo sensibilidad en los morros ... vamos helados, congelados.
Nos tomamos un café con mis parientes de Corral de Almaguer, y ponemos rumbo de vuelta a casa, está vez pasaremos por Villa de D. Fadrique y Quero. El aire ahora me sopla de culo, y no veas si se nota, la bici va sóla. Poco cuesta mantener así las pulsaciones que marca el libro. Cruzamos el "río" Riánsares - no llaga a los 1:50 m. de anchura, me río de lo de "río" - y cogemos caminos que nos conducen con prontitud hasta Villa.
Desde aquí no encontré en el Wiki buenos caminos para rodar más o menos recto hasta Quero, por lo que cogí la carretera, poco transitada -eso sí-, que lleva a dicho pueblo. Desde aquí ya es todo conocido, pasamos por Piédrola y regresamos a casa con el esfuerzo ya hecho.
El caso es que hoy tocaban 4:30 horas a ritmo quema grasa, según el libro -que estoy deseando quemar -. En realidad tocaban ayer, pero los que trabajamos sábados y domingos de vez en cuando, no podemos seguir al pie de la letra lo planificado en los entrenamientos.
Ayer pudimos comprobar que el viento del norte era fuerte y frío. Y así es difícil dar pedales. Hoy decidimos poner rumbo norte, para hacer más fácil la vuelta. El destino ... Corral de Almaguer, lugar en el que no había estado nunca.
La ruta es muy sencilla, se hace sin ninguna dificultad, todo llano y excelentes pistas. El primer pueblo que se visita es la Puebla de Almoradiel. Cuando vamos a echar el primer trago de agua del Camelbak .... "res", la manguera está congelada y el agua hecho un bloque en ella. El de la botella va bien, con el pitorro helado, pero se deja beber. Todo transcurrre conforme lo previsto, cuando pasados un par de kms. noto que un bicho o algo, se me ha colado en el casco. Se mueve. Me acuerdo de las picaduras de abeja o avispa que me he llevado en Sierra Luenga. Me pongo nervioso, no se que narices se mueve ya en mi pelo ... intento con la mano que salga y ... "cataplás" .... ¡al suelo!. La madre que las hechó a las caídas, ¡que hartito estoy, Dios mío!. Y siempre me ocurren en momentos de poco peligro, ya es mala suerte. Nada grave, pero llevo un buen raspón en el muslo derecho.
Tras otros 20 kms. rodando, y tras coronar una loma tendida, llegamos a Corral de Almaguer. La cara la llevo helada, y no me doy cuenta de ello hasta que paramos cerca de una iglesia, a tomar el café de rigor. Me quito el pañuelo, y no tengo sensibilidad en los morros ... vamos helados, congelados.
Nos tomamos un café con mis parientes de Corral de Almaguer, y ponemos rumbo de vuelta a casa, está vez pasaremos por Villa de D. Fadrique y Quero. El aire ahora me sopla de culo, y no veas si se nota, la bici va sóla. Poco cuesta mantener así las pulsaciones que marca el libro. Cruzamos el "río" Riánsares - no llaga a los 1:50 m. de anchura, me río de lo de "río" - y cogemos caminos que nos conducen con prontitud hasta Villa.
Desde aquí no encontré en el Wiki buenos caminos para rodar más o menos recto hasta Quero, por lo que cogí la carretera, poco transitada -eso sí-, que lleva a dicho pueblo. Desde aquí ya es todo conocido, pasamos por Piédrola y regresamos a casa con el esfuerzo ya hecho.
domingo, 15 de enero de 2012
Empieza el verdadero Soplao ...
Hoy, 15 de enero, hace frío. Toca rodar, como dice "el libro", y pasar de las tres horas encima de la bicicleta a ritmo suave. Ayer dibujamos en el mapa de Google la ruta, en forma de círculo, con intención de pasarla al Garmin, y no perderme por los caminos. Dicho y hecho. Nadie se anima a venir, ¡qué se le va a hacer!, toca pues penar un poco más, que sólo estas cosas se llevan peor.
La helada matutina es de primera. La niebla ha caído en la noche y aunque queda poca a primera hora de la mañana, ha dejado una escarcha helada, que pareciera haber amanecido nevado. Precioso, sí, pero mucho frío.
Los caminos están congelados por completo, el paisaje también. El sol que acaba de levantarse me pega de frente al inicio de la ruta, y a contraluz entre la tenue niebla se dibujan siluetas de caseríos y árboles deshojados. Sólo los olivos mantienen su verde indemne.
Llegando a Arenales, me tengo que bajar en algún tramo con mucha arena, pero se puede continuar en pocos metros sin problemas. A la salida del mismo pueblo, decido cambiar la ruta que seguí el pasado jueves, porque nos caímos de la forma más tonta -como siempre- al tener que hacerme a un lado del camino e irme al badén hundido, por la arena de los camiones. ¡Qué harto estoy de caerme!. Me encuentro unos metros de camino con piedra, y cuesta dar pedales. A la cabeza se me viene lo ocurrido hace dos días, pero seguimos la ruta.
En Tomelloso hay que rehacer la ruta, pues la dibujada en el Google tiene algún camino ficticio. Lo resolvemos sin problemas, y ponemos rumbo a Argamasilla. El viento pega ahora casi de frente, y se deja notar, en el esfuerso, y en la temperatura. Pasado Argamasilla el camino se llena de pequeñas piedras, y parece no acabar, parece no tener fin. Por más que levanto la mirada no vemos Cinco Casas. Y tengo ganas de llegar, para calentarme un poco y descansar. Pero hay que dar pedales, y que no baje la frecuencia, por pocas ganas que tenga de hacerlo. Empieza el verdadero Soplao. Toca sufrir con los entrenamientas, sí, penar. El día 19 de mayo también sufriremos, pero donde se prepara uno para afrontar esa carrera, es ahora, pedaleando sin ganas, sólo, con frío y cansado, deseando levantar el culo del sillín, que ya duele, y parar a tomar un cafetito caliente. Este es mi verdadero Soplao 2012.
Por fin llegamos a Cinco Casas, justo cuando empiezan a caer algunas gotas. Y justo encuentro un mesón donde ya había parado alguna vez, y se del buen café que tienen. Descansamos lo mínimo, tomamos algún bollo y rápidamente retomamos la ruta para dirigirnos hacia Marañón, junto a la vía.
Tras emprender la ruta de nuevo, deja de llover. Justo ahora sí llevo el aire bien a la espalda, y eso anima a cualquiera. En Marañón sacamos alguna foto, para el recuerdo. De repente, ¡PUM!. Y veo como cae una paloma detrás mío. ¡Si no he visto nadie al llegar aquí!. Me asomo al camino y observo un cazador a su captura. En el cinto lleva colgadas unas cuántas. Debe haber allí algún palomar, y el jodío está haciendo su agosto. Le saludo, vaya a ser que me aprete un tiro a mí, y reanudo la marcha.
Ya de vuelta a casa, pasamos por el Pichi, pero es tarde y no queda nadie de los míos. Toca ducha calentita y reponer energías para la siguiente semana, que se me antoja dura.
La helada matutina es de primera. La niebla ha caído en la noche y aunque queda poca a primera hora de la mañana, ha dejado una escarcha helada, que pareciera haber amanecido nevado. Precioso, sí, pero mucho frío.
Los caminos están congelados por completo, el paisaje también. El sol que acaba de levantarse me pega de frente al inicio de la ruta, y a contraluz entre la tenue niebla se dibujan siluetas de caseríos y árboles deshojados. Sólo los olivos mantienen su verde indemne.
Llegando a Arenales, me tengo que bajar en algún tramo con mucha arena, pero se puede continuar en pocos metros sin problemas. A la salida del mismo pueblo, decido cambiar la ruta que seguí el pasado jueves, porque nos caímos de la forma más tonta -como siempre- al tener que hacerme a un lado del camino e irme al badén hundido, por la arena de los camiones. ¡Qué harto estoy de caerme!. Me encuentro unos metros de camino con piedra, y cuesta dar pedales. A la cabeza se me viene lo ocurrido hace dos días, pero seguimos la ruta.
En Tomelloso hay que rehacer la ruta, pues la dibujada en el Google tiene algún camino ficticio. Lo resolvemos sin problemas, y ponemos rumbo a Argamasilla. El viento pega ahora casi de frente, y se deja notar, en el esfuerso, y en la temperatura. Pasado Argamasilla el camino se llena de pequeñas piedras, y parece no acabar, parece no tener fin. Por más que levanto la mirada no vemos Cinco Casas. Y tengo ganas de llegar, para calentarme un poco y descansar. Pero hay que dar pedales, y que no baje la frecuencia, por pocas ganas que tenga de hacerlo. Empieza el verdadero Soplao. Toca sufrir con los entrenamientas, sí, penar. El día 19 de mayo también sufriremos, pero donde se prepara uno para afrontar esa carrera, es ahora, pedaleando sin ganas, sólo, con frío y cansado, deseando levantar el culo del sillín, que ya duele, y parar a tomar un cafetito caliente. Este es mi verdadero Soplao 2012.
Por fin llegamos a Cinco Casas, justo cuando empiezan a caer algunas gotas. Y justo encuentro un mesón donde ya había parado alguna vez, y se del buen café que tienen. Descansamos lo mínimo, tomamos algún bollo y rápidamente retomamos la ruta para dirigirnos hacia Marañón, junto a la vía.
Tras emprender la ruta de nuevo, deja de llover. Justo ahora sí llevo el aire bien a la espalda, y eso anima a cualquiera. En Marañón sacamos alguna foto, para el recuerdo. De repente, ¡PUM!. Y veo como cae una paloma detrás mío. ¡Si no he visto nadie al llegar aquí!. Me asomo al camino y observo un cazador a su captura. En el cinto lleva colgadas unas cuántas. Debe haber allí algún palomar, y el jodío está haciendo su agosto. Le saludo, vaya a ser que me aprete un tiro a mí, y reanudo la marcha.
Ya de vuelta a casa, pasamos por el Pichi, pero es tarde y no queda nadie de los míos. Toca ducha calentita y reponer energías para la siguiente semana, que se me antoja dura.
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